¿Por qué España?

Jose Miguel Ferrer

Por José Miguel Ferrer, Director General de Iberia, Solarcentury

Quienes nos dedicamos desde años a la energía solar fotovoltaica tenemos la certeza de que nos encontramos en el momento y lugar adecuados. Esta circunstancia que suele identificarse con la suerte es, en el caso de Solarcentury y Statkraft, cuestión de trabajo, planificación y anticipación, como ya decía el filósofo Seneca » la suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad».

Nuestro país siempre ha sido un mercado muy interesante para las energías renovables: la constante disminución del coste de la tecnología junto con unas condiciones de recurso perfectas para fotovoltaica y eólica hacen de la Península Ibérica un mercado muy competitivo, especialmente tras la publicación de los esperanzadores objetivos del PNIEC que establecen que en los próximos 10 años deberían instalarse 60GW.

Este potencial de crecimiento, que prevé el desarrollo de entorno a 6GW anuales de nueva potencia renovable, lo convierten en uno de los países más atractivos del mundo. Si bien es cierto que la situación actual puede ralentizar esta previsión, existen herramientas que pueden impulsar las metas marcadas. Es el caso del mercado PPA, una alternativa en la que creemos firmemente, tal como demostramos con la conexión de nuestros primeros 500MW en España construidos sin subsidios estatales.

Solarcentury y Statkraft estamos decididos a jugar un papel decisivo en alcanzar los objetivos para este periodo. La contribución de Solarcentury a este reto es el desarrollo de una gran cartera de instalaciones para los próximos 3-4 años. Dichos proyectos, ahora se combinan con los planes de Statkraft en España, sumando una inversión esperada cercana a los 900 millones de euros.

Sin duda, se dan todas las condiciones para que la transformación energética sea una de las palancas de la recuperación económica: excelentes factores naturales, marco regulatorio propicio, acceso a la financiación, potencial de generación de empleo… Por ello, es necesario que todos los agentes implicados en esta transición actuemos de manera eficiente, coordinada y ágil para que la energía renovable sea el 74% de la consumida en 2030.

Compartimos con el resto de los países europeos la voluntad de avanzar hacia economías descarbonizadas. En este proceso, España se sitúa junto a Dinamarca, Irlanda o Alemania entre los países que más energía limpia han generado en 2020 en la Unión Europea; aunque todavía quedan muchos desafíos por superar de manera conjunta.

Por una parte, dotar a la red de soluciones de almacenamiento resulta esencial para poder asegurar un flujo de energía constante y de plena potencia. Igualmente es prioritario imprimir seguridad y estabilidad regulatoria al sector que permita atraer la inversión necesaria para dar respuesta a los objetivos planteados.

En este sentido, no podemos perder de vista que el mayor peso de las energías renovables en el pool podría suponer una bajada del precio de la energía. ¿Cómo mejorar la asignación de precio para asegurar la sostenibilidad del sector? El sistema marginalista actual, en el que todas las energías que entran al mercado cobran lo mismo que la más cara adjudicada, es el método de fijación de precios presente en todos los países de la OCDE. Sin embargo, puede no ser el más eficiente en un futuro próximo puesto que, asignar un precio en función del coste marginal de la tecnología de producción, puede no tener sentido en renovables donde no existen tales costes.

Si las subastas son la mejor opción es un debate abierto en el que los operadores deberían mostrar una postura común. En mi opinión una posible solución es contar con un sistema mixto que diera estabilidad de precios a los grandes consumidores y distribuidores a través de los PPA combinado con subastas para cubrir picos de demanda a las que también tuvieran acceso medianos y pequeños clientes; éstos últimos podrían, en caso de no acceder a precios interesantes, acudir al mercado mayorista, más estable.

En definitiva, hacer de las energías limpias la principal fuente de suministro en las próximas décadas es un desafío alcanzable en el que hemos de trabajar de manera decidida y coordinada todas las entidades, públicas y privadas, que participamos del sector.