¿Qué depara el futuro para el almacenamiento de energía en Europa?

Divisa Solar

Tadgh Cullen, Gerente de Almacenamiento de Energía, analiza las barreras, las mejoras y las oportunidades del almacenamiento de energía

Se ha escrito mucho últimamente acerca de los proyectos de almacenamiento de energía a gran escala en Australia y Estados Unidos. Cabe mencionar la expansión del proyecto de la reserva de energía de 100 MWh de Hornsdale, en el sur de Australia, y otro ejemplo en California, donde una empresa de suministro energético optó por proyectos de almacenamiento de energía en lugar de una planta de gas natural para cubrir picos de demanda a fin de abastecer las necesidades de capacidad de energía local. Sin embargo, en Europa, los avances han sido escasos.

Un informe de la UE publicado el año pasado concluyó que era necesario contar con soluciones de almacenamiento de energía para que Europa pudiera cumplir con sus metas energéticas y alcanzar sus objetivos climáticos. Entonces, ¿por qué se han instalado tan pocos sistemas de almacenamiento en Europa, en términos comparativos?, ¿cuál es la situación del mercado? y ¿qué impulsará el cambio?.

Tenemos que considerar tres áreas clave: mayor volatilidad del mercado energético, diseño eficaz del mercado de un solo comprador y aumento de la confianza de los inversores.

Volatilidad del mercado

Sabemos que a medida que aumenta la energía renovable en la red, aumenta la volatilidad del mercado comercial mayorista (la diferencia entre el precio al que se compra y se vende la electricidad). El hecho de que las fuentes de energía renovables sean intermitentes y no estén disponibles de forma continua para satisfacer la demanda, han provocado fluctuaciones en mercados como California o Queensland, donde las renovables tienen gran protagonismo. En el caso del sur de Australia, se han registrado precios negativos (la oferta ha superado la demanda) el 8,4 % del tiempo entre julio y septiembre de 2019, una cifra récord.

El aumento de la volatilidad y los períodos de precios negativos supone un riesgo para los generadores de energía renovable y una oportunidad para su almacenamiento. Así, situar instalaciones de almacenamiento junto a las fuentes de generación de las renovables permitiría a los inversores obtener réditos en un mercado volátil, captar un precio de energía más alto y, a la vez, reducir su riesgo de mercado; en definitiva, obtener un mejor rendimiento.

Diseño de mercado de un solo comprador

Por otra parte, el proceso de desarrollo de soluciones de almacenamiento de energía puede acelerarse mediante un diseño eficaz de mercado de un solo comprador que incentive la inversión en almacenamiento de energía mediante contratos financiables a corto y medio plazo. De esta manera, se podría lograr un aumento más rápido de la penetración de la energía renovable, minimizando la necesidad de reducir la generación de energía renovable por motivos técnicos o de mercado. Varios mercados europeos han sido pioneros en esta fórmula.

Irlanda, por ejemplo, ha diseñado un mercado que incentiva la inversión en almacenamiento de energía y lo ha logrado garantizando los rendimientos de las inversiones durante los primeros años de funcionamiento. Se recompensan los activos flexibles y de respuesta rápida a fin de mejorar las desviaciones en la frecuencia del sistema. Esto significa que, durante los períodos de muy poca o de demasiada generación en la red eléctrica, las baterías responderán rápidamente ya sea para consumir o exportar energía y con esto se lograría reequilibrar el sistema. El mercado de frecuencias rápidas es neutral desde el punto de vista tecnológico, aunque sus requisitos técnicos hacen que pocas tecnologías aparte del almacenamiento de energía puedan participar en él.

En el caso de Reino Unido, los promotores están presentando solicitudes de planificación y conexión a la red eléctrica para proyectos de energía renovable a gran escala con ubicación conjunta. La expectativa es que el mercado evolucione y, a la larga, demuestre cuáles son los requisitos y las certezas necesarias para hacer posible una inversión. Si bien se otorga mayor relevancia al aumento de la capacidad de la energía renovable, la normativa no incentiva la flexibilidad, una característica esencial en un mercado a la baja, sin la cual Reino Unido no alcanzará sus objetivos relativos de energía renovable.

Con el actual régimen de subsidios de Estimulación de la Producción de Energía Sostenible (SDE+) en los Países Bajos, no hay ningún incentivo para que la energía solar pueda distribuirse según la demanda. Sin embargo, los Países Bajos, junto con Bélgica, Austria, Francia, Suiza y algunas regiones alemanas, participan en un mercado común de frecuencias que establece que hasta el 100 % de sus necesidades de energía de frecuencia puede obtenerse del mercado común. Su principal ventaja es su gran dimensión, que implica menor riesgo de saturación, por contra al ser de contratación diaria, existe una gran incertidumbre en relación con el precio de compensación futuro y, por tanto, actualmente se considera una inversión de alto riesgo. En el futuro, si ofrece contratos a más largo plazo, el mayor volumen de inversiones podría generar un enorme despliegue de almacenamiento de energía en toda Europa central y occidental.

Por su parte, Italia planea probar un nuevo mercado de un solo comprador. La prueba piloto con un nuevo mercado de «Reserva Rápida» operará en paralelo con la normativa principal. Este nuevo servicio se centrará en respuestas muy rápidas a la desviación de frecuencia y ofrecerá un contrato de 3-4 años. Será un mercado fluido, en el que cada proyecto de almacenamiento deberá estar disponible durante 1.000 horas al año y se permitirá la participación en otros mercados. Esto, efectivamente, minimiza el riesgo contratado, a la vez que pone en marcha un mercado que debería ofrecer suficientes ingresos garantizados como para convertir al almacenamiento de energía en una inversión atractiva.

El mercado español de energía renovable es extremadamente atractivo. Solarcentury está construyendo 500 MW y tiene, además una cartera de  proyectos en desarrollo de aproximadamente 2 GW. Sin embargo, el panorama no es tan alentador cuando se trata de almacenamiento energético ya que todavía no existe un procedimiento establecido para conectar el almacenamiento a la red eléctrica. Esto puede no ser importante en los próximos años, ya que hay una clara demanda de energía renovable nueva, sin embargo, si tenemos en cuenta la gran cantidad de proyectos en desarrollo, es previsible que en el futuro no haya suficiente flexibilidad incorporada en el sistema. Como resultado, no será posible una mayor expansión de la energía renovable por lo que será necesario recurrir a generadores de combustibles fósiles para mantener la integridad del sistema.

¿Qué depara el futuro para el almacenamiento de energía en Europa?

Es inevitable que el almacenamiento de energía se convierta en una tecnología en la que resulte atractivo invertir. Se dan las condiciones para para permitir el despliegue masivo del almacenamiento energético y, por tanto, una creciente penetración de la energía renovable. Así, los gobiernos y los entes reguladores deben avanzar hacia el diseño de mercados favorables a las energías renovables y a la flexibilidad.

COVID-19 ha añadido mucha incertidumbre en relación con los precios del mercado mayorista y, si bien es difícil mirar más allá de la inmediatez de la tragedia humana que estamos atravesando, hay un atisbo de esperanza de que las enormes reducciones de emisiones de carbono registradas en todo el mundo demuestren a los gobiernos que es posible crear una red descarbonizada y que vale la pena la inversión.

En este sentido, la «Alianza para la Recuperación Verde» lanzada por el Parlamento Europeo el 14 de abril de 2020 establece que la neutralidad en emisiones de carbono será el centro del plan de recuperación económica posterior a COVID-19. Esta alianza mundial se compromete a ofrecer las soluciones de inversión necesarias alineadas con los compromisos climáticos para reactivar la economía cuando termine esta crisis.