Tenemos todas las respuestas para hacer frente al caos climático: lo único que nos falta es la pregunta correcta

Tenemos todas las respuestas para hacer frente al caos climático: lo único que nos falta es la pregunta correcta

Por Susannah Wood, Directora de marketing

Quien haya visto la final de remo masculino (ocho) de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 nunca podrá olvidarse de la impresionante victoria del equipo de Gran Bretaña. No eran los favoritos para ganar; nadie pensaba siquiera que obtendrían una medalla. Estos remeros por los que nadie daba nada, echaron por tierra todas las previsiones. Unos pocos años después, escuché hablar a uno de los integrantes del equipo y desde entonces me ha quedado grabado en la memoria el secreto de su éxito. Durante dos años, la máxima del equipo fue: «¿Hará que la embarcación vaya más rápido?» Esta pregunta tan sencilla les permitía tomar todas decisiones, tanto a nivel individual como de equipo. ¿Tendría que entrenar un poco más? ¿Puedo ir a cenar y a tomar cerveza con mis amigos esta noche? ¿Hará que la embarcación vaya más rápido? No hay necesidad de debate. No hay confusión, ni discusión. No hay caos.

Esta poderosa pregunta, que parece sencilla, es de lo más ingeniosa. Otorga capacidad de acción a cada uno de los integrantes del equipo. Es fácil de responder, ya que uno sabe si la respuesta es «sí» o «no» sin tener que recurrir a ningún experto o investigador; no hay sesgo de ningún tipo de «fake news»; no es binaria en cuanto a sus objetivos, lo cual hace que sea alcanzable. Se trata de mejorar, no de elegir entre ganar o perder. Uno puede hacer lo correcto sin perder las esperanzas.

Hace poco fui a una conferencia fascinante en IKEA. Una encuesta que realizaron indica que el 90 % de sus clientes están preocupados por la sustentabilidad, pero solamente un 3 % sabe qué tiene que hacer. Yo tengo dudas de que esto sea así. Creo que tenemos todas las respuestas y la información que necesitamos, ya sea como consumidores, políticos, empresarios o niños de edad escolar. Sin embargo, si sabemos lo que tenemos que hacer para solucionar nuestra crisis existencial, ¿por qué no hacemos más y a una velocidad muchísimo mayor? Es tan fácil sentirse abrumado. Si hago lo correcto, ¿me criticarán? ¿Ofenderé a alguien? ¿Quedaré como un idiota? Y sobre todo, ¿servirá de algo? Como dijo un amigo: «Si Australia va a construir una mina de carbón del tamaño de Gran Bretaña, ¿qué diferencia va a hacer que yo coma menos carne?». En nuestros pensamientos hay caos, confusión, rabia, desesperanza. No domino el idioma como para poder formular una pregunta correcta que logre eliminar todo esto, pero estoy bastante segura de que la pregunta no es: «Si hago esto, ¿ayudaré a evitar la extinción de todas las especies del planeta?» En esta pregunta falta toda la capacidad de acción del mantra de los remeros y es tan fatídica que llega a ser ridícula.

Poco tiempo atrás, Solarcentury decidió cambiar su misión. Desde nuestra fundación, hace 21 años, nuestro objetivo siempre ha sido generar un impacto significativo en la lucha contra el cambio climático. Las palabras son importantes, y está claro que la expresión «cambio climático» se ha convertido en una frase muy pasiva. Es como que invita al debate, algo para lo que ya no hay tiempo. Otras organizaciones también han comenzado a evaluar las palabras que utilizan, en vista de que se está acabando el tiempo. En Solarcentury, hemos optado por pasar a describir nuestra lucha como una lucha contra el caos climático. Caos significa desorden y confusión total. Estoy segura de que muchos de nosotros sentimos esa sensación de caos apenas empezamos a pensar en el clima. Esto no es ninguna sorpresa. Si pudiéramos leer las notas de quienes hacen lobby para las compañías petrolíferas, me animaría a apostar que en sus objetivos principales dice: ¡generar confusión y desorden! Tenemos que luchar contra esto. Por medio de acciones y claridad de pensamiento, podemos centrarnos en lo único que de verdad importa; la lucha contra el caos climático es la lucha por la preservación de la vida en este planeta con aire que se pueda respirar, agua limpia disponible, sistemas climáticos estables, ecosistemas diversos y recursos naturales abundantes para las generaciones futuras. Tenemos las soluciones técnicas. Tenemos los recursos. Sabemos qué debemos hacer para poner fin a este caos. La energía solar es fundamental en esta lucha. En más de 50 años, el sector de la energía solar ha construido 500GW de capacidad solar. Esto se duplicará en los próximos tres años y podría multiplicarse por 140 para el año 2050[1]. En los próximos dos años, Solarcentury construirá la misma cantidad de capacidad que ha construido en los últimos 21 años. El desarrollo es exponencial y la capacidad de acción se siente con cada panel instalado.

Como integrantes del equipo de una empresa de energía solar que suministra energía limpia y ecológica el día entero, podríamos pensar que estamos exentos de sopesar todas las demás decisiones que tomamos como empresa, pero, por supuesto que no lo hacemos. En nuestras oficinas, ¿compramos los artículos de oficina según su precio o pensando en la sustentabilidad? ¿Servimos alimentos vegetales o carne a nuestros visitantes? ¿Es necesario realmente volar para vernos cara a cara? Durante la fase de construcción, ¿reducimos al mínimo los viajes, el uso de diésel como fuente de energía y los desechos?, ¿reciclamos los restos de comida? No quiero seguir hablando de esto: ¿¡Hará que el bote vaya más rápido!?

En nuestra vida privada, ¿compramos verduras envueltas en plástico?, ¿nos preocupamos por el tipo de inversiones a las que se destinan nuestros fondos de pensiones?, ¿compramos y tiramos ropa sin pensarlo dos veces? Como político, ¿apoyas la fracturación hidráulica?, ¿votas a favor de la expansión del aeropuerto?, ¿sigues concediendo exenciones fiscales a los combustibles fósiles? Como periodista, ¿abusas del falso equilibrio?, ¿contribuyes a divulgar «fake news»?, ¿estás informando sobre las horribles consecuencias del clima?

Como los remeros, en realidad, todos sabemos qué es lo correcto y, si pudiéramos comprobar nuestras decisiones haciéndonos la pregunta correcta, podríamos dejar de sentir esa sensación de caos y empezar a sentir que estamos todos trabajando en equipo, apoyándonos unos a otros para salvarnos y para salvar nuestro hermoso planeta. Dejemos de evaluar las ventajas y las desventajas, dejemos de ver todos los puntos de vista, dejemos de compensar esto con aquello…No se me ocurren todavía las palabras exactas para formular la pregunta, pero, mientras tanto, cuando me pregunten si necesitamos más lapiceras de plástico con nuestro logo, mi respuesta será: ¿Hará que el bote vaya más rápido?

[1] Terawatt-scale photovoltaics: Transform global energy: https://science.sciencemag.org/content/364/6443/836