Un día en la vida de Chris Banks, Responsable de Desarrollo Comercial para el Reino Unido

En otro capítulo de la serie «Un día en la vida», el Responsable de Desarrollo Comercial para el Reino Unido, Chris Banks, nos cuenta qué es lo que le inspira del sector y por qué está dispuesto a hacer frente a la embestida.

Por lo general, adoptamos un estilo de preguntas y respuestas en esta serie, pero Chris prefirió otro estilo, y nos gustó.

Me enganché

La energía renovable siempre me pareció algo normal, algo de sentido común. Captar la energía que el planeta te ofrece y utilizarla para las necesidades de la sociedad, sin dañar al planeta. Y esto sin contaminar el aire, sin contaminar los mares y sin dejar enormes cantidades de residuos o desechos. Hay una expresión muy colorida en inglés que hace referencia a que no es sabio ensuciar el lugar donde uno vive.

Pero claro, el sol no brilla por la noche y el viento no sopla siempre: ahí está el desafío de ingeniería que me motivó a hacer lo que hago. Al utilizar los diversos componentes de los que disponemos para adaptar la electricidad a nuestras preferencias, estamos logrando ajustar cada vez mejor la oferta de generación de energía de fuentes sostenibles a la demanda determinada por las necesidades de la sociedad. Ninguno de estos componentes por sí solo es perfecto, pero continuamos trabajando para seguir perfeccionándolos. Mientras tanto, cada kilovatio hora (kWh) de electricidad generada de fuentes renovables se traduce en una menor cantidad de emisiones de CO2.

Cuando cursaba mis estudios de medio ambiente en la universidad pensaba que con la compleja interacción de ciencias que tenía que estudiar, de seguro algún trabajo me iba a surgir. Hice un curso sobre energía renovable y me enganché: el desafío de ingeniería y los detalles técnicos sobre la generación de electricidad me resultaron sumamente interesantes.

Hice un máster en evaluación de impacto ambiental, ya que parecía la mejor opción para que la gente se fijara en mi currículum, pero tuvo que pasar otro año y medio antes de encontrar mi primer trabajo en el sector de la energía renovable, que consistió en el desarrollo de un parque eólico offshore. Cuando comencé, me preguntaban si tenía especial interés en el sector náutico, pero la verdad es que ¡mi experiencia no era más que haber viajado un par de veces en el ferri para cruzar el canal de la Mancha! Desde entonces, he dedicado 14 años al desarrollo de parques eólicos offshore, parques eólicos terrestres, plantas de energía solar fotovoltaicas y proyectos de almacenamiento de energía.

Desarrollo: maximizar el potencial

Por lo general, el concepto que se tiene del desarrollo de un proyecto es que consiste simplemente en la obtención del permiso de obras, pero me he dado cuenta de que es mucho más que eso. Lo que uno hace es preparar el paquete de un proyecto, que incluye todo lo que se necesita poder construirlo. Incluye todos los permisos obtenidos, todos los riesgos gestionados (de la mejor manera posible), y las respuestas a todas las preguntas; además, permite a todas las personas que trabajan en el proyecto saber exactamente qué está pasando. Si el proyecto es bueno, maximizará su potencial para obtener la mayor cantidad posible de ventajas para el lugar del proyecto y su entorno y, sobre todo, permitirá que el proyecto genere el nivel necesario de confianza en que se obtendrán los réditos económicos necesarios para justificar que la empresa gaste millones en su construcción.

Puede parecer de mal gusto, cuando uno habla con alguien durante el desarrollo de un proyecto, suponer que el dinero es el objetivo principal, especialmente cuando se podría pensar que el proyecto persigue el fin más noble de intentar salvar el mundo. Muchas veces me han dicho que mi objetivo al desarrollar un proyecto es el dinero, o que lo hago para que la empresa obtenga más ganancias. Siempre me veo tentado a responder esa pregunta con otra pregunta: ¿por qué vas al trabajo todos los días?, pero ya desde el inicio de mi trayectoria como promotor de proyectos me he dado cuenta de que esa no es una buena respuesta. El dinero es el medio para un fin. Me comprometí con el fin convencido de las ventajas de la generación de electricidad de fuentes renovables; garantizar que el proyecto sea rentable es simplemente el medio para lograr ese fin: si no, no habría proyecto.

Cada tecnología es única en cuanto a la manera en que se construye y a la forma de intentar maximizar su rendimiento. El desarrollo, no obstante, siempre comienza mediante un proceso en el que se agrupan todos los factores pertinentes a fin de seleccionar el mejor emplazamiento (pero el propietario de ese emplazamiento puede que esté muy contento cultivando allí la tierra, y por tanto, es necesario buscar el siguiente sitio más apto). Después, se empieza a trabajar con los ingenieros para poder juntar todas las piezas necesarias. Tienes que averiguar cómo maximizar la producción del emplazamiento, tienes que ver cómo garantizar que las comunidades de la zona se vean afectadas lo menos posible, cómo se puede hacer para que la fauna prospere, cómo se conectará el emplazamiento con la red eléctrica, cómo se hará para trasladar a todos los equipos al lugar, etc. Y todo esto teniendo siempre en cuenta que el proyecto debe ser viable desde un punto de vista comercial.

La forma en que cada tecnología interactúa con el ambiente es diferente. Al profundizar en los asuntos de los diferentes proyectos, me ha tocado abordar temas muy variados, como si la pata de un buque autoelevable instalador para la instalación de una turbina offshore podría afectar a una bomba de la Segunda Guerra Mundial alojada en el mar, o verificar la orientación de las antenas de TV en los tejados de las casas de la gente para ver si estaban «mirando» hacia un poste de TV del otro lado de un parque eólico terrestre. Cuando se trata de parques solares, uno se puede encontrar investigando cuál es la combinación ideal de semillas de flores silvestres para satisfacer las necesidades tanto de las ovejas de pastoreo como de los tritones crestados. Y cuando he estado en los sitios de almacenamiento de energía, me he encontrado discutiendo sobre cómo la frecuencia específica del ruido emitido por un inversor utilizado con una batería influye en la forma en que se percibe el sonido. La variedad de ciencias e interacciones me sigue estimulando hasta el día de hoy.

Pero también hay importantes desafíos

Hay un desafío personal oculto en el trabajo que tienes que hacer. A medida que avanzas en un proyecto, trabajas cada día para encontrar más respuestas que puedan llenar los espacios en blanco, mientras preparas ese paquete listo para su construcción. Existe la posibilidad de que cada respuesta que encuentres te arruine el proyecto por completo o anule meses (o incluso años) de arduo trabajo, y eso es difícil de aceptar. Nunca podrás evitar que esto suceda, no hay manera de que puedas saberlo todo el primer día, pero si perseveras, te darás cuenta de qué es lo importante, aprenderás a priorizar y, en última instancia, entenderás que nunca tienes que aceptar esa primera respuesta: siempre hay otra manera.

Siempre está, por supuesto, el desafío más obvio que es el de promocionar un proyecto a las comunidades que se espera que lo alojen. Otra pregunta que me hacen con frecuencia cuando estoy promocionando un proyecto es si me gustaría vivir al lado de la tecnología en la que estoy trabajando, ya sea turbinas de viento o paneles solares. Sin dudarlo, puedo decir con total sinceridad que sí. Con frecuencia, la persona que me hace la pregunta no queda convencida con mi respuesta, y a veces me tildan de mentiroso, o de cosas peores. Una vez, compararon mi trabajo en energía eólica terrestre con la profanación de monumentos por ISIS, y en otra ocasión, hasta me escribieron un poema sobre lo diabólico que era mi trabajo. Es obvio que ningún proyecto de desarrollo de esta envergadura va a gozar de aceptación unánime, y es normal que uno reciba críticas de quienes se oponen a lo que uno hace. Esto le pasa a todo el que tiene que presentar propuestas al público. Sin embargo, los movimientos que han surgido para oponerse a las energías renovables y desacreditar el cambio climático no hacen otra cosa que obligarte a pensar de forma estratégica permanentemente, sobre cómo podemos comunicar los mensajes, cómo ser lo más abiertos posible sin dejar de ser firmes al transmitir nuestro mensaje. A fin de cuentas, nadie va a escuchar tu mensaje si no dices nada y si no te pones a disposición de la gente para que te haga preguntas. En el peor de los casos, si te encuentras en la sala comunal del municipio de un pueblo respondiendo preguntas difíciles de los habitantes de la zona, al menos serás merecedor de cierto respeto por haberte parado frente a ellos a intentar responder sus dudas.

Pero no todo es desalentador. Vale la pena resaltar que hemos visto un cambio bien definido en la actitud de residentes y funcionarios en las conversaciones que venimos teniendo sobre nuestros proyectos en los últimos 18 meses. El mensaje de Greta Thunberg, las huelgas escolares, los objetivos del gobierno de reducción de las emisiones de carbono, entre otros factores, parecen estar comenzando a influir en la forma en que la gente piensa sobre proyectos específicos de energías renovables y el rol fundamental que desempeñan a la hora de hacer frente a la emergencia climática.

El scrum de rugby

He aburrido ya a todos mis compañeros de trabajo con esta analogía que se me ocurrió: para mí, el trabajo de nuestro equipo de desarrollo funciona igual que un scrum de rugby. En la primera fila están acceso al terreno, acceso a la conexión de red y obtención del permiso de obras. En la segunda fila están diseño/rendimiento y viabilidad de la construcción. El número 8 que mantiene el equilibrio es la viabilidad comercial, y en los flancos están comunicaciones y gobernanza. Hay tantos detalles en cada una de estas facetas del proyecto, en estas posiciones del scrum, que nunca sabes qué puede poner el peligro el proyecto en el que estás trabajando

Cuando no hay un problema en el proyecto mismo que lo frustra, siempre están los factores más amplios y en constante cambio que pueden cambiar las perspectivas de tu proyecto de la noche a la mañana, como las tasas de cambio, las previsiones de los precios de la energía, las políticas del gobierno, etc. La cantidad de proyectos en los que he participado donde la viabilidad comercial era obvia es mucho menor que la cantidad de proyectos en los que ha sido necesario reanalizar y revisar constantemente la viabilidad, y reajustar los diseños y los costes para que se justifique continuar con el proyecto. Estos eran proyectos como los primeros proyectos de energía eólica offshore en los que los costos de construcción todavía eran muy altos, o los proyectos terrestres que surgieron al final de los planes de subsidios o los más recientes planes sin subsidios. No eran malos proyectos de por sí, pero me daba la sensación de estar constantemente luchando por conseguir proyectos en los que teníamos que descarbonizar nuestro suministro energético hasta un nivel de lo que es alcanzable. ¿Esto se debe a que simplemente no se ha tenido en cuenta la eliminación de las emisiones de CO2?

Por qué sigo en este sector; en palabras del Lórax

Esto me hace volver a la pregunta de por qué hago este trabajo. Algo hermoso sobre este sector es que trabajas junto a personas que comparten tu motivación. He tenido mucha suerte de poder trabajar con colegas, y con gente de todo el sector, a las que sé que les motiva la necesidad de hacer algo sobre el cambio climático, y todos han aplicado su gran inteligencia y sus impresionantes capacidades de manera productiva para poder concretar la construcción de proyectos y cumplir con sus promesas.

Tengo dos niños y, por supuesto, pienso en lo que les espera cuando crezcan. No soy un ambientalista activista e intento no sermonear a la gente (aunque puede que mi esposa discrepe cuando de reciclaje se trata), sin embargo, sí quiero intentar inculcarles el sentido de la responsabilidad por sus acciones, así como nuestras acciones y las de la sociedad en su conjunto.

La mejor forma de resumirlo la he encontrado en el libro que les leo a la hora de ir a dormir: «El Lórax», escrito por Dr. Suess. El libro cuenta la historia del Fuena-Vez, que tala todos los árboles de Trúfula para producir los tapantes (que insistía que todos tenían que tener en sus estantes), pero al hacerlo, enfangó los estanques y contaminó el aire. El Lórax intentó hacerle ver las consecuencias de sus acciones pero, al final, la situación era tan horrible que tuvo que irse, junto con todos los pájaros y animales. Sin embargo, antes de irse dejó un mensaje…

Lo único que el Lórax en este triste lugar dejó

fue un montoncito de piedras, con la frase que grabó:

“A MENOS QUE…”

¿Qué significaba? No entendí la esperanza que encerraba.

[…]

«Pero ahora» dice Fueuna-Vez,

Ahora que estás aquí,

las palabras del Lórax son claras para mí.

A MENOS QUE alguien como tú

le dedique la vida a este cometido

la esperanza se habrá perdido.

 

 

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